Detienen a médicos en Nicaragua por muerte de joven tras cirugía estética
Detienen a médicos en Nicaragua por muerte de joven tras cirugía estética Una joven muere tras una cirugía estética y cuatro médicos terminan detenidos. En Nicaragua, el bisturí abre algo más que piel: expone la pugna entre un Estado que se presenta como guardián de la vida y una oposición que lo acusa de llegar tarde… y de lavarse las manos.
El relato oficial: médicos “clandestinos”, Estado salvador
Los medios alineados al gobierno enmarcan el caso como una operación de limpieza contra redes médicas irresponsables. El portal oficialista habla de “SALUD PARA LA VIDA” y subraya que la medicina “no es un negocio, sino un servicio” y que las autoridades solo cumplen “su deber” frente a “redes de prácticas clandestinas y estrictamente comerciales”.
En esa línea, se difunde el “Comunicado conjunto del Ministerio de Salud” sobre la muerte de Jennypher Reyes como prueba de acción coordinada entre MINSA, Policía y Fiscalía. Otro medio afín remarca que “Liviang Argüello nunca fue cirujano plástico y la clínica no tenía permisos”, subrayando que el médico estaba inhabilitado y que el establecimiento ya fue sancionado. La detención se presenta como respuesta firme tras la “muerte de joven de 24 años por complicaciones en cirugía estética en Managua”.
La oposición: justicia selectiva y controles fallidos
Los medios críticos cuentan la misma cronología, pero voltean el foco. Resaltan que Argüello ya había sido “condenado a dos años de cárcel… por lesiones imprudentes graves en caso de lipopapada” y aun así seguía operando. Señalan que fue arrestado por la muerte de Jennypher “días después de ser declarado culpable por mala praxis”, cuestionando por qué el sistema le permitió seguir en quirófano.
Cuando el MINSA insiste en que Argüello solo fue “asistente” en la cirugía estética, la oposición lo lee como intento de minimizar su responsabilidad… y la del propio ministerio, que admite que no estaba acreditado pero lo tenía registrado como médico general. Otra nota subraya que el MINSA reveló tardíamente que “Livang Argüello no era cirujano plástico acreditado”, pese a haber sido ya sancionado y declarado culpable en otro proceso.
Medios independientes describen la captura de Argüello y de otros implicados, y recuerdan que la cirugía de Jennypher se coordinó por redes sociales y la joven fue dada de alta el mismo día antes de sufrir complicaciones fatales. La misma historia: un Estado que presume control… después del desastre.
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