Bolívar venezolano pierde 45% de su valor frente al dólar en 2026

El bolívar ha perdido el 45% de su valor frente al dólar en lo que va del año 2026, según datos del Banco Central de Venezuela. La constante depreciación de la moneda local sigue afectando el poder adquisitivo de los ciudadanos y elevando el costo de vida en el país.
Bolívar venezolano pierde 45% de su valor frente al dólar en 2026

Bolívar venezolano pierde 45% de su valor frente al dólar en 2026 La moneda venezolana vuelve a prender las alarmas: en apenas cinco meses de 2026, el bolívar se ha desplomado casi a la mitad frente al dólar, mientras el Gobierno presume bonos en divisa y una estabilidad salarial que, en la práctica, se ha quedado congelada.

El dato que nadie puede maquillar

Medios alineados con la narrativa oficial coinciden en el mismo diagnóstico duro: el bolívar ha perdido 45 % de su valor frente al dólar en lo que va de 2026. La divisa estadounidense cerró en 549,37 bolívares, frente a los 301,37 de enero, un salto de 82,2 % en la cotización oficial. Detrás de ese número hay inflación acumulada de 90 % entre enero y abril y un encarecimiento general de bienes y servicios que golpea a todos, pero especialmente a quienes siguen cobrando en bolívares.

Gobierno: bonos en dólares como salvavidas

Ante la debacle de la moneda, el Ejecutivo se presenta como bombero de un incendio que no logra apagar. La pérdida constante de valor del bolívar ha llevado al Gobierno a reforzar el ingreso de trabajadores y pensionados mediante bonificaciones indexadas al dólar, elevadas recientemente a 240 dólares para empleados públicos y 70 dólares para pensionados.

En el discurso oficial y de medios afines, estos bonos aparecen como prueba de “protección” social en un contexto difícil, una manera rápida de compensar la devaluación sin tocar la estructura salarial.

Trabajadores: bonos sí, derechos no

Del otro lado, sindicatos y jubilados leen lo mismo como una trampa: esas bonificaciones no tienen incidencia en vacaciones, utilidades ni prestaciones, y el salario mínimo sigue clavado desde 2022 en 130 bolívares, hoy unos 0,23 dólares. Mientras la moneda se devalúa —45 % en 2026 y 82 % en 2025—, los ingresos formales se evaporan y crecen las protestas de pensionados que exigen “ingresos dignos” frente a ministerios y entes públicos.

En resumen: el Gobierno vende bonos; la calle responde que sin salario real y sin una moneda funcional, el supuesto salvavidas es, en el mejor de los casos, un parche inflacionario.

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