ANLA aprueba nuevos proyectos de regasificación de gas para la Costa Caribe de Colombia

La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) autorizó la incorporación de cinco proyectos estratégicos para la importación de Gas Natural Licuado (GNL) en la Costa Caribe colombiana. Los proyectos, ubicados en Sucre, Bolívar, Magdalena y La Guajira, buscan ampliar la disponibilidad de gas en el país.
ANLA aprueba nuevos proyectos de regasificación de gas para la Costa Caribe de Colombia

ANLA aprueba nuevos proyectos de regasificación de gas para la Costa Caribe de Colombia La Costa Caribe se convierte en el nuevo campo de batalla energético de Colombia: cinco regasificadoras de GNL prometen seguridad de abastecimiento, mientras crecen las dudas sobre impactos ambientales y el rumbo de la transición.

Gobierno y ANLA: seguridad energética ante todo

Desde la orilla oficial, el anuncio se vende como un blindaje contra el desabastecimiento. La ANLA aprobó la incorporación de un nuevo proyecto de regasificación para el campo Chuchupa-Ballena, en La Guajira, mediante la figura de cambio menor. Con este visto bueno, ya son cinco los proyectos de regasificación autorizados en el Caribe colombiano, todos pensados para conectarse al Sistema Nacional de Transporte y “mejorar la cobertura y la disponibilidad” de gas.

El discurso oficial subraya además que la figura de cambio menor permite agregar nuevas actividades a proyectos ya licenciados, siempre que los impactos y medidas de manejo estén cubiertos por el instrumento ambiental vigente. En el papel, la prioridad es clara: mantener encendida la matriz gasífera mientras se regula la infraestructura con la CREG y la Superintendencia de Servicios Públicos.

Oposición y críticos: alerta por el Caribe y la dependencia al gas

Desde una mirada más crítica, el énfasis no está en los tubos sino en el territorio. Se recuerda que la ANLA autorizó la incorporación de cinco proyectos estratégicos para la importación de Gas Natural Licuado (GNL) en la Costa Caribe, ubicados en Sucre, Bolívar, Magdalena y La Guajira. Cada uno implica dragados, terminales y tráfico marítimo con efectos potenciales sobre ecosistemas marinos, pesca artesanal y comunidades costeras.

Los detractores subrayan que el rol de la ANLA es precisamente evaluar esos impactos sobre ecosistemas marinos, pesca artesanal, fauna y comunidades étnicas y no étnicas; y advierten que una cascada de licencias puede traducirse en mayor dependencia del gas importado justo cuando el país dice apostar por la descarbonización.

Coincidencias y brecha

Ambas narrativas coinciden en algo: los cinco proyectos reforzarán la infraestructura de gas del Caribe, con conexiones al Sistema Nacional de Transporte. La brecha está en el énfasis. Para el gobierno, son “proyectos estratégicos” de seguridad energética. Para la oposición, pueden ser el nuevo eslabón de un modelo fósil que se construye, una vez más, sobre el borde más frágil del mapa: el litoral y sus comunidades.

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