Colombia vence a Costa Rica 3-1 en partido de despedida antes del Mundial

La selección de fútbol de Colombia derrotó 3-1 a Costa Rica en un partido amistoso de despedida en el estadio El Campín de Bogotá antes de su partida al Mundial 2026. Los goles de Colombia fueron anotados por Dávinson Sánchez, Luis Díaz y Luis Javier Suárez, en un encuentro que sirvió para que el equipo se despidiera de su afición.
Colombia vence a Costa Rica 3-1 en partido de despedida antes del Mundial

Colombia vence a Costa Rica 3-1 en partido de despedida antes del Mundial Colombia ganó, gustó y se despidió con fiesta… pero no todos vieron lo mismo en el 3-1 sobre Costa Rica en El Campín. Entre la épica de la “selección de todos” y las lecturas más frías de “buen fogueo”, el último ensayo antes del Mundial divide el relato.

Gobierno-alineados: fiesta total y relato de ilusión

Los medios cercanos al discurso oficial vendieron una postal perfecta: “Colombia se despidió en El Campín con triunfo y tres goles antes del Mundial”. El énfasis estuvo en la contundencia de los goles de Dávinson, Luis Díaz y Luis Suárez y en el ambiente de espectáculo con Morat, Juan Palau y Carlos Vives como teloneros del sueño mundialista.

James fue blindado como líder y símbolo de unidad: “¡La Selección Colombia es de todos!” fue la frase elevadísima a eslogan de país. Su asistencia magistral a Luis Suárez para el 3-1 se narró casi como storyboard del optimismo: “Gran asistencia de James y definición al ángulo de Luis Suárez”. Incluso sus reflexiones sobre la altura sonaron a parte del plan: “No estamos adaptados a la altura y nos estamos preparando”.

Medios de oposición: euforia sí, pero con lupa táctica

Del otro lado, la prensa no oficialista también reconoció la atmósfera, pero con menos espuma. El partido se describió como “buen fogueo” y una despedida que cumplió el objetivo básico: ganar en casa y dejar buena sensación general. Crónica más terrenal: Colombia “gana bien”, pero debe “tener mayores precauciones en defensa”.

El foco se desplazó a los nombres propios y al mediano plazo. Luis Díaz fue retratado como heredero del liderazgo: con su gol ante Costa Rica quedó “a tres festejos del podio de goleadores de la Selección” y ya es cuarto artillero histórico. Néstor Lorenzo bajó el tono de la épica y subió el de la gestión: “Vamos a dar lo mejor para llevar a Colombia a lo más alto”, pero admitiendo “muchas cosas por mejorar” y usando el juego para probar debutantes en un “marco” exigente.

Coincidencias: creer, pero no dormirse

En algo coinciden todos: la conexión con la tribuna. James repite que “es un orgullo grande ver el estadio lleno” y pide que el país “crea siempre” y mande “buena vibra”. Díaz habla de “recargar con buena energía” antes de viajar.

Entre la versión oficial de noche “mágica” y la lectura más sobria de simple buen examen premundialista, queda una síntesis incómoda: Colombia llega con fiesta, figuras en forma y un vestuario alineado en el discurso. Lo que no está tan claro es si esa narrativa ganadora aguantará cuando el rival deje de ser Costa Rica y el telón ya no lo cierren Morat y Vives.

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