Registraduría de Colombia desmiente acusaciones de fraude electoral de Petro
Registraduría de Colombia desmiente acusaciones de fraude electoral de Petro La pelea por la legitimidad de las elecciones de 2026 en Colombia ya no es técnica: es política. Mientras Gustavo Petro habla de “posible fraude”, la Registraduría le responde con cifras, actas y un mensaje directo: el sistema aguantó la prueba.
Registraduría vs. Petro: choque frontal
Desde la orilla institucional, la narrativa es de desmentido total. La entidad electoral no solo rechazó los señalamientos del presidente, sino que los respondió “uno por uno”. Recordó que el censo no se cerró dos meses antes, sino el 30 de abril, con 41,4 millones de colombianos habilitados, y que esas cifras fueron socializadas con partidos y campañas el mismo día.
Además, remarcó que no hubo cambios al software electoral y que los potenciales de votantes por mesa estaban publicados y notificados desde el 4 de mayo. Los llamados “altos niveles de votación” se explican —dice la Registraduría— por puestos censo como Corferias, con mesas de hasta 1.200 ciudadanos. El mensaje de fondo: no hay fraude, hay desinformación… e incluso formularios E‑14 alterados con inteligencia artificial circulando en redes.
La oposición: Petro “sin argumentos”
Los sectores opositores aprovechan el comunicado para pasar a la ofensiva. Un relato los resume: “Petro, sin argumentos: jueces validaron el 100% del escrutinio presidencial y reclamaciones no superaron el 0,7 %”. La Registraduría informó que los jueces culminaron el 100% del escrutinio en Colombia y el exterior, y que las reclamaciones de todas las fuerzas políticas no llegaron ni al 1% de las mesas.
Otro ángulo opositor subraya que la entidad “desmontó, uno por uno, los señalamientos de Petro de supuesto fraude electoral” y que el escrutinio coincidió en un 99,94% con el preconteo. En esa lectura, lo que está en juego no es el resultado, sino la credibilidad de Petro.
Coincidencias y brecha
Gobierno y oposición comparten algo: ambos politizan la técnica. Pero mientras la Registraduría exhibe actas, resoluciones y porcentajes para blindar el proceso, el presidente insiste en la sospecha sin que, por ahora, sus advertencias se traduzcan en pruebas verificables. Entre la aritmética electoral y la narrativa del fraude, la confianza ciudadana es la que queda al filo.
https://nicaragua.layer3.press/stories/019e9243-9c0e-16c5-7065-2222df982943
Write a comment