Declaran emergencia humanitaria en el Valle del Cauca por crisis en el sistema de salud
Declaran emergencia humanitaria en el Valle del Cauca por crisis en el sistema de salud La salud en el Valle del Cauca no está en cuidados intensivos: ya reventó. La emergencia humanitaria declarada en 40 municipios revela un sistema que opera por encima del doble de su capacidad y con la chequera vacía.
El relato oficial: apagar el incendio y culpar a las EPS
Desde la Gobernación, la prioridad es mostrar control en medio del caos. La circular del 3 de junio subraya que la Secretaría de Salud “debe garantizar la prestación del servicio de salud de mediana y alta complejidad… conservando los principios de accesibilidad, oportunidad y calidad”. En la práctica, las urgencias llegaron a una ocupación del 220,7 % en la última semana de mayo, tras varios meses por encima del 140 %.
El gobierno departamental pone el dedo en la llaga financiera: un problema de flujo de recursos entre EPS e IPS que ha generado un déficit histórico, cierre de cerca de 2.000 servicios de salud y una cartera pública y privada que ronda los 7 billones de pesos. La emergencia, admite la propia Gobernación, busca también presionar “acciones inmediatas” ante un sistema al borde del colapso.
La fotografía cruda: camas llenas, medicamentos vacíos
Mientras el discurso oficial habla de “medidas de respuesta” y “alerta amarilla”, los hospitales describen un escenario mucho menos técnico: suspensión de servicios esenciales, desabastecimiento de medicamentos y sobreocupación hospitalaria del 220 %, más del doble de la capacidad instalada.
La secretaria de Salud, María Cristina Lesmes, admite que “seguimos sin la entrega de medicamentos, tenemos una oferta de servicios disminuida… y un incremento de la mortalidad esperada”. La gobernadora Dilian Francisca Toro va más allá: “Va a haber un momento en que ya no vamos a poder atender más pacientes… ya ni siquiera en urgencias los quieren atender”.
Coincidencia incómoda
Gobernación y red hospitalaria coinciden en el diagnóstico: la combinación de deudas de EPS, cierre masivo de servicios y sobrecupo ha puesto al sistema contra la pared. La diferencia está en el énfasis: mientras el discurso institucional insiste en decretos y acciones populares ante el Gobierno Nacional, en las salas de urgencias la cuenta se paga en horas de espera… y en vidas.
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