Santiago Uribe Vélez se entrega para cumplir condena de 28 años

Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, se entregó voluntariamente a las autoridades para cumplir una condena de 28 años de prisión. La Corte Suprema de Justicia dejó en firme la condena por su responsabilidad en la conformación del grupo paramilitar 'Los 12 Apóstoles'.
Santiago Uribe Vélez se entrega para cumplir condena de 28 años

Santiago Uribe Vélez se entrega para cumplir condena de 28 años Santiago Uribe Vélez ya no es solo el hermano del expresidente: desde esta semana es, formalmente, un condenado a 28 años de cárcel por paramilitarismo. Lo que para unos es un golpe de legitimidad de la justicia, para otros es un drama familiar teñido de duda y resentimiento.

Dos relatos sobre la misma entrega

Desde el orillismo uribista, el énfasis está en el gesto personal. Santiago Uribe “llegó por sus medios a una comisaría de policía para cumplir con la orden de captura”, relató Álvaro Uribe al confirmar que su hermano se habría entregado voluntariamente días después de que la Corte Suprema dejara en firme la sentencia por homicidio y concierto para delinquir agravados. El relato oficialista subraya además que el caso ha sido “devastador” para la familia Uribe Vélez, tras años de litigios y recursos.

La oposición, en cambio, no se detiene en el drama íntimo sino en el peso histórico del fallo. Subraya que Santiago Uribe se presentó “para cumplir la condena de 28 años de prisión que le impuso la Corte Suprema de Justicia por su responsabilidad en la conformación y dirección del grupo paramilitar conocido como Los 12 Apóstoles”. Insiste en que el tribunal lo identificó como jefe de una estructura que operó en el norte de Antioquia en los años noventa y estuvo vinculada a “múltiples hechos de violencia y a prácticas de denominada ‘limpieza social’”.

Justicia ejemplar o herida política

Mientras el uribismo presenta la entrega como un acto de respeto a la institucionalidad en medio de una injusticia percibida, la oposición la celebra como prueba de que incluso las familias más poderosas terminan respondiendo ante los tribunales. Unos hablan de un hermano que se entrega “por sus medios”; otros, de un jefe paramilitar que comienza “oficialmente el cumplimiento de la pena de 28 años de prisión impuesta por la justicia colombiana”.

El mismo hecho, dos narrativas enfrentadas: en el centro, una condena que ya no admite recursos y un país que sigue leyendo la historia del conflicto armado a través del apellido Uribe.

https://nicaragua.layer3.press/stories/019eb129-4922-292b-7205-0a41afb54ce6

Write a comment
No comments yet.