Gobierno de Colombia y CREG habilitan pagos a usuarios por reducir consumo de energía

La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) de Colombia ha establecido un programa permanente que permitirá a los usuarios de energía eléctrica recibir una remuneración económica por reducir voluntariamente su consumo. La medida, que busca dar flexibilidad al sistema eléctrico ante fenómenos como El Niño, permite a hogares y empresas ofertar reducciones en la bolsa de energía.
Gobierno de Colombia y CREG habilitan pagos a usuarios por reducir consumo de energía

Gobierno de Colombia y CREG habilitan pagos a usuarios por reducir consumo de energía El Gobierno colombiano quiere que los hogares jueguen en “la bolsa de energía” y cobren por apagar la luz… pero el experimento llega justo cuando el sistema está bajo presión por El Niño y la desconfianza regulatoria va en alza.

Qué propone el Gobierno

Desde la orilla oficial, la CREG vende la medida como modernización del mercado. La resolución 101 111 de 2026 “abre la bolsa de energía a los usuarios y pagará por reducir el consumo en medio de alerta por El Niño”. Es decir, hogares y empresas podrán ofrecer reducciones voluntarias de demanda y, si se verifican, recibir un pago.

El esquema, explica el regulador, permite que “hogares, empresas o grupos de usuarios podrán recibir una remuneración económica a cambio de disminuir temporalmente su consumo eléctrico” cuando el sistema lo requiera. Para la CREG, esto es un paso para que los consumidores aporten “flexibilidad al sistema eléctrico y contribuyan a una operación más eficiente del mercado”.

Cómo lo lee la oposición y los críticos

Desde medios más escépticos, el énfasis no es la eficiencia sino la señal de alerta: “Usuarios podrán ganar dinero por reducir su consumo de energía en Colombia” suena a incentivo, pero también a reconocimiento de fragilidad del sistema.

Se subrayan las barreras: solo entra quien tenga medidor horario telemedido, condición que deja por fuera a millones de usuarios regulados y concentra el beneficio en grandes consumidores y estratos altos. Además, el programa no toca el problema de fondo: la dependencia de fuentes vulnerables a El Niño y la falta de inversión oportuna.

Coincidencias y choques

Ambos relatos coinciden en lo técnico: programa permanente, participación voluntaria, pagos calculados por energía reducida y precio ofertado, posibilidad de agrupar usuarios.

La brecha está en el encuadre. Para el Gobierno, es innovación y empoderamiento ciudadano; para la oposición, una señal de que el sistema necesita que los usuarios “se desconecten” a cambio de unos pesos. Lo que no está en discusión es que, con El Niño encima, el incentivo por ahorrar luz dejó de ser solo ambiental y pasó a ser, literalmente, un negocio.

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