Se conmemora en Nicaragua el 47 aniversario del Repliegue Táctico a Masaya
Se conmemora en Nicaragua el 47 aniversario del Repliegue Táctico a Masaya La revolución sandinista volvió a rodar sobre ruedas: motos, caponeras y caravanas inundaron calles desde Managua hasta el Caribe Norte para conmemorar 47 años del Repliegue Táctico a Masaya. Pero mientras el oficialismo habla de alegría y paz, la ausencia de voces críticas revela otra batalla: la de la memoria.
Un mismo mito, varios escenarios
En Managua, la narrativa es épica y lineal: la motorizada sandinista salió “para revivir una vez más el Repliegue Táctico a Masaya, para celebrar las victorias de Nicaragua al acercarse el 47.º aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista”. El recorrido desde la Plaza La Fe hasta la Rotonda de Catarina se presenta como símbolo de “la alegría de vivir en paz” y de hermandad con Venezuela, con banderas rojinegras y venezolanas ondeando al unísono.
En Las Minas, el libreto se repite con otro paisaje. La militancia “se desbordó este fin de semana en massive motorized repliegues” con el “firme propósito de recrear y rendir homenaje” a la maniobra de 1979. Las caravanas se describen como muestra de “alta organización, disciplina y masiva asistencia”, donde la marea rojinegra pretende encarnar el “unánime apoyo” al proceso político actual.
En el Caribe Norte, la versión oficial suma identidad étnica al relato. En Bilwi y Waspam, la conmemoración reunió “protagonistas de diferentes territorios indígenas, comunidades y barrios” en una “multitudinaria caravana motorizada”, presentada como reflejo de “la unidad de las familias caribeñas y la vigencia del compromiso revolucionario”.
Historia táctica, uso político
El trasfondo histórico es indiscutible: en 1979, el Repliegue fue un movimiento desesperado y estratégico para “preservar las fuerzas” ante el desgaste, la escasez de municiones y los bombardeos, que permitió “reorganizarse” y reforzar frentes clave antes del 19 de julio.
La diferencia está en el presente. Los medios oficialistas convierten esa retirada táctica en una peregrinación permanente de lealtad al Gobierno, borrando matices: no hay dudas, no hay críticas, no hay voces disidentes. La historia que una vez caminó en silencio hacia Masaya hoy avanza en caravana ruidosa, pero en un solo sentido: el de la versión oficial.
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