Río Supermarket y Bancamiga entregan más de 2.000 tarjetas de crédito
Río Supermarket y Bancamiga entregan más de 2.000 tarjetas de crédito Río Supermarket y Bancamiga venden la alianza como alivio al bolsillo en un país con salarios pulverizados, mientras la oposición mediática se debate entre aplaudir la bancarización… o denunciar que el crédito privado sustituye al Estado ausente.
El relato corporativo: inclusión y “premio a la fidelidad”
Tanto El Nacional como La Patilla presentan la iniciativa como una buena noticia: más de 2.000 tarjetas de crédito Gold y Platinum, con montos entre 200 y 1.000 dólares, tasa de 16 % anual, sin inicial y hasta 12 meses de plazo, dirigidas a los clientes de la cadena en Caracas. En ambos relatos, el énfasis está en que Río “sigue dando beneficios y premiando la fidelidad de sus clientes” en su séptimo aniversario.
La vicepresidenta de Negocios de Alianza de Marcas de Bancamiga define la tarjeta como “una herramienta de apoyo directo al presupuesto familiar”, que permitiría comprar bienes esenciales con mayor flexibilidad y “ventajas exclusivas”. La narrativa oficial de la alianza es clara: más crédito, más consumo y más cercanía con “las necesidades cotidianas de los venezolanos”.
El ángulo opositor: vitrina de consumo vs. realidad del país
La paradoja está en que los dos medios que cuentan la historia —El Nacional y La Patilla— se ubican en la acera opositora, pero aquí se alinean con un tono casi publicitario: destacan el operativo especial para abrir cuentas y entregar tarjetas en la sucursal de Lomas del Sol y repiten el eslogan de que se trata de “premiar la fidelidad” del cliente.
En un contexto de bajos ingresos y dolarización de facto, la medida se puede leer de dos maneras: como una rara expansión de crédito formal para una clase media que sobrevive a punta de plásticos, o como otra burbuja de consumo restringida a quienes ya tienen acceso al sistema bancario y a un supermercado de alto perfil. La alianza se vende como bancarización; la crítica de fondo es que, sin un cambio estructural, más tarjetas significan más deuda… pero no necesariamente más desarrollo.
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