Delcy Rodríguez anuncia producción de 4 millones de quintales de café

En el marco del I Encuentro del Plan Comunal del Café, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció que la producción de café en Venezuela alcanzó los 4 millones de quintales entre 2025 y lo que va de 2026. Del total, 1.8 millones se destinaron al consumo interno y 2.1 millones a la exportación, destacando el café como un rubro clave para la economía comunal.
Delcy Rodríguez anuncia producción de 4 millones de quintales de café

Delcy Rodríguez anuncia producción de 4 millones de quintales de café La cifra es redonda y rimbombante: cuatro millones de quintales de café en un año y pico. Pero mientras el gobierno celebra, la gran pregunta es si ese boom cafetalero se traduce en bienestar real en las comunidades que lo producen.

El relato oficial: café, comunas y recuperación

Para el gobierno, el café es la vitrina perfecta de su apuesta por la economía comunal. Más de 100 comunas y unos 10.000 productores participaron en el I Encuentro del Plan Comunal del Café 2026, donde se presentó el nuevo circuito productivo y exportador. La meta ya se canta como logro: entre 2025 y lo que va de 2026 se produjeron casi cuatro millones de quintales, de los cuales 1,8 millones van al mercado interno y 2,1 millones a la exportación.

Delcy Rodríguez repite el mensaje: el café es “uno de los rubros más importantes donde la economía comunal ya tiene todo el circuito organizado”, apoyado por el Estado en combustible, semillas y acompañamiento técnico. La reinauguración de la torrefactora comunal “El Cafetal” se presenta como prueba de ese modelo: se procesa el grano localmente, se genera “valor agregado” y se promete café molido a “precios accesibles” en bodegas comunales, sin renunciar a los mercados internacionales.

Lo que se dice… y lo que se omite

En el discurso oficial, Venezuela “continúa por el camino de la recuperación económica” gracias a la “unión productiva y esfuerzo propio”, con el café como emblema de resistencia ante las sanciones y de soberanía agroproductiva. La narrativa es coherente: comunas organizadas, plantas transferidas al “Poder Popular”, exportaciones a Estados Unidos e Italia, y un Estado acompañante.

Lo que no aparece en estos reportes es la otra mitad del cuadro: no hay cifras de precios reales al productor, ni de salarios en el eslabón comunal, ni del impacto en el abastecimiento nacional pese a que más de la mitad de la producción se va afuera. El contraste es claro: mientras el gobierno presenta el café como caso estrella de su modelo comunal-exportador, quedan en la penumbra las tensiones entre discurso de soberanía alimentaria y prioridad exportadora.

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