ONG desmiente a Marco Rubio y asegura que El Helicoide sigue operativo

La ONG Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) desmintió las declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, sobre el cierre de El Helicoide. La organización asegura que al menos 25 presos políticos continúan recluidos en el centro del Sebin y exige a la comunidad internacional verificar la situación.
ONG desmiente a Marco Rubio y asegura que El Helicoide sigue operativo

ONG desmiente a Marco Rubio y asegura que El Helicoide sigue operativo El Helicoide está, a la vez, clausurado y abierto, dependiendo de a quién se escuche: para Washington es un símbolo superado; para las ONG venezolanas, sigue siendo una cárcel activa con presos políticos adentro.

La versión triunfalista llegó desde Estados Unidos. Ante el Senado, el secretario de Estado Marco Rubio presentó el supuesto cierre de la sede del Sebin en El Helicoide como uno de los logros de la “transición venezolana”, asegurando que la “infame prisión El Helicoide ha sido cerrada” y enmarcando el anuncio en la liberación de cientos de presos políticos. Esa narrativa conecta con la promesa oficial de enero de transformar el lugar en un centro social, deportivo, cultural y comercial, dentro de un paquete de amnistía y reformas.

Del otro lado, la organización Justicia, Encuentro y Perdón (JEP) pone los números y los rostros sobre la mesa. La ONG asegura que “al menos 25 presos políticos permanecen recluidos” en el recinto y que, por tanto, “no es posible considerar clausurado un espacio mientras existan ciudadanos privados de libertad en su interior”. En un comunicado urgente, JEP recalca que “el cierre de El Helicoide no se ha ejecutado” pese a los anuncios, y denuncia que la medida quedó “paralizada o incumplida”.

Mientras Rubio vende avances, JEP advierte a la comunidad internacional que la cárcel “sigue teniendo presos políticos en sus celdas” y exige verificación en terreno y transparencia sobre el estatus del edificio y la situación jurídica de los detenidos. Coinciden en algo: ambos relatos hablan de transición y de presos políticos. La diferencia es que uno se queda en el discurso y el otro se mide por las rejas que, según las ONG, siguen cerradas por dentro.

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