Traslado de presos políticos desde El Helicoide genera protestas
Traslado de presos políticos desde El Helicoide genera protestas Un centro de torturas que supuestamente cerraba, unos autobuses rojos saliendo sin lista de pasajeros y un muro de escudos policiales entre las familias y las puertas. El traslado de presos políticos desde El Helicoide reabrió la misma pregunta de siempre en Venezuela: ¿se protege a las personas o al secreto de Estado?
La versión de las ONG y familiares es casi unánime: lo que está ocurriendo no es una “reubicación administrativa”, sino otro capítulo de opacidad y castigo. El Nacional habla de “falta de información sobre detenidos en El Helicoide tras presuntos traslados”, con parientes que denuncian que ni siquiera saben “a dónde ni siquiera va a ser trasladado” su familiar. La Patilla reporta “amedrentamiento de la PNB” con un despliegue de seguridad que buscaba intimidar a familias que solo pedían noticias de sus presos.
Desde el terreno, los relatos coinciden en el patrón: vías cerradas, autobuses saliendo, gritos de “¡Tocuyito!” desde las unidades y ningún papel oficial a la vista. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve) denuncia traslados a penales no identificados vistos “a través de una loma cercana a este centro de torturas”. Mientras, la PNB bloquea el paso incluso a quienes suplican atención médica urgente para un preso enfermo.
Frente al relato implícito del poder —mover presos para “descongestionar” o “cerrar” El Helicoide—, los defensores de derechos humanos hablan de maquillaje, no de reforma. Videos muestran la salida masiva de reclusos entre gritos de familiares y absoluto hermetismo sobre el paradero. Periodistas ya hablan del “traslado de decenas de presos políticos que quedaban en El Helicoide”.
La respuesta social ha sido la vigilia: velas, oraciones y una consigna clara frente al Sebin: no quieren traslados, quieren libertades. Clippve convocó a “reclamar verdad, respeto y libertad” y denunció 147 días de excarcelaciones prometidas y no cumplidas. Andreina Baduel pide más observación internacional y alerta sobre “revictimización” y torturas que continúan pese a los anuncios de cierre. Y el abogado Gonzalo Himiob remata el contraste jurídico: “la arbitrariedad no desaparece moviendo presos de una cárcel a otra”; quienes llevan más de tres años en prisión preventiva deberían estar libres, no subidos en autobuses sin destino conocido.
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