Edmundo González Urrutia exige un Poder Electoral independiente en Venezuela
Edmundo González Urrutia exige un Poder Electoral independiente en Venezuela Edmundo González Urrutia ha convertido al árbitro electoral en el verdadero campo de batalla post 28 de julio: mientras el chavismo se aferra al CNE que lo proclamó, la oposición habla de un “ritual vacío” de democracia y de una victoria robada.
Lo que dice la oposición
Desde el exilio, González insiste en que el país ya votó por el cambio y que lo probado no es la transparencia del sistema, sino su capacidad para torcer la voluntad popular. Según su mensaje, “los venezolanos ganamos una elección presidencial con un árbitro que no era independiente, con un Consejo Nacional Electoral que respondía al poder que queríamos cambiar y aún así ganamos. Las actas lo demuestran, la voluntad del pueblo fue tan contundente que ni el fraude pudo ocultarla”.
Para él, un CNE alineado con el gobierno es “una amenaza permanente a la democracia” y convierte los comicios en un trámite hueco: “sin un árbitro legítimo, las elecciones son un ritual vacío, una formalidad que el poder usa para legitimarse sin rendirles cuentas a nadie”. De allí su exigencia de “un Poder Electoral que respete los resultados, que publique las actas y que le rinda cuentas al pueblo”, con rectores designados de forma transparente, participación de la sociedad civil y respaldo internacional.
El otro lado del espejo
Del lado institucional, el CNE —que proclamó la reelección de Nicolás Maduro sin publicar las actas mesa por mesa, según denuncias opositoras— se presenta como garante de la “estabilidad” y la “continuidad” del orden establecido. La oposición, en cambio, ve en ese mismo comportamiento la prueba de que “un poder electoral parcializado” no solo distorsiona un resultado, sino que bloquea cualquier reconstrucción democrática futura.
En esa pugna, la frase de González funciona como línea roja: “Un Poder Electoral independiente no le teme a los resultados, los defiende”. Para el chavismo, ceder ese control sería renunciar a su principal seguro de poder; para la oposición, es la condición mínima para que la próxima elección no sea, otra vez, un “ritual vacío”.
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