Perú celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales

Perú se encuentra en la segunda vuelta de sus elecciones presidenciales, donde los ciudadanos eligen entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. La contienda se da en un contexto de una década de inestabilidad política, y se espera que los resultados finales se anuncien a mediados de julio.
Perú celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales

Perú celebra la segunda vuelta de las elecciones presidenciales Perú vuelve a votar atrapado en un déjà vu político: otra segunda vuelta entre fujimorismo y antifujimorismo, otra promesa de “nuevo comienzo” y la misma máquina institucional oxidada que ya ha triturado a ocho presidentes en una década.

Derecha confiada vs. izquierda a la defensiva

Del lado fujimorista, el clima es de victoria cantada. Analistas cercanos a la derecha hablan de un “triunfo bastante probable de Keiko Fujimori” y recuerdan que en la primera vuelta ella sacó 17,9 % frente al 12,04 % de Roberto Sánchez, apoyada además por nuevas alianzas. En esa lectura regional, la contienda peruana confirma que “el péndulo político se mueve hacia la derecha”, empujado por el desgaste de las izquierdas en América Latina.

Sánchez, por su parte, encarna la continuidad del espacio castillista: es el exministro más longevo del breve y caótico gobierno de Pedro Castillo y promete retomar un proyecto de izquierda que gira en torno a la figura del expresidente encarcelado. Su campaña se apoya en acusar al fujimorismo de ser la raíz del actual desgobierno y en la promesa de liberar a Castillo, presentándolo como víctima y no como golpista.

Orden económico vs. caos político

La narrativa fujimorista ofrece “mano dura” y orden, reivindicando a Alberto Fujimori como quien “sentó las bases del crecimiento económico y la apertura comercial del país”, mientras derrotaba a Sendero Luminoso y al MRTA. Sus críticos responden que ese orden tuvo un precio: un autogolpe en 1992 y una Constitución de 1993 que permitió una “arquitectura electoral” tan insólita que desde la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski el país ha visto pasar cinco jefes de Estado en apenas unos años.

En paralelo, los órganos electorales intentan vender garantías mientras reconocen demoras: el Jurado Nacional de Elecciones anuncia que “los resultados finales… se conocerán a mediados de julio” por un nuevo proceso de recuento obligatorio de actas impugnadas, y la ONPE admite que ese ida y vuelta de actas observadas “es lo que retrasa” la proclamación.

Un país entre dos golpes y nueve presidentes

La elección definirá al noveno presidente en diez años, en un país donde la inestabilidad política convive con una economía que, pese a todo, “se ha mantenido en un camino constante” de crecimiento. El dilema es casi ritual: por cuarta vez seguida, los peruanos deben escoger entre la heredera del autócrata de 1992 y una alternativa antifujimorista marcada por el fallido autogolpe de Castillo en 2022.

Mientras tanto, más de 27,3 millones de ciudadanos votan sabiendo que los primeros resultados llegarán la misma noche, pero el veredicto político —si Perú sale del bucle o se hunde más en él— tardará mucho más en conocerse.

Write a comment
No comments yet.