Familiares de presos políticos realizan vigilia frente a la Embajada de EE.UU. en Caracas

Un grupo de familiares de presos políticos realizó una vigilia frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas para exigir la libertad de los detenidos. La protesta busca presionar para que se cumplan las promesas de excarcelación y solicitar la mediación internacional.
Familiares de presos políticos realizan vigilia frente a la Embajada de EE.UU. en Caracas

Familiares de presos políticos realizan vigilia frente a la Embajada de EE.UU. en Caracas Familiares de presos políticos han convertido la embajada de Estados Unidos en Caracas en su último recurso de presión: ya no protestan frente a Miraflores, sino ante el país que consideran clave para destrabar las excarcelaciones prometidas y no cumplidas.

La narrativa opositora: vigilia como ultimátum

Desde la prensa crítica, la imagen es clara: una vigilia nocturna con fotos, velas y banderas para denunciar que las promesas oficiales de amnistía son humo. “Familiares de presos políticos hicieron vigilia frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas”, reseña El Nacional, subrayando que el objetivo es forzar al gobierno interino de Delcy Rodríguez a cumplir los ofrecimientos de liberaciones anunciados desde febrero, mientras “más de 500 personas siguen tras las rejas por motivos políticos”.

Otro medio opositor enfatiza la determinación de los manifestantes: “Familiares de presos políticos se concentran a las afueras de la Embajada de EEUU”, dispuestos incluso a pernoctar hasta ser escuchados por el máximo representante diplomático estadounidense. Según la crónica, la presencia busca que la embajada “sea mediadora ante el gobierno interino para que cumplan con las promesas que hicieron los hermanos Rodríguez […] que iban a liberar una cantidad de personas privadas de libertad”.

EE.UU. y las cifras incómodas

Mientras en Washington se hablan de avances, en Caracas los familiares desmienten. El reporte recoge que, pese a versiones oficiales sobre un supuesto cierre de El Helicoide y liberaciones masivas, organizaciones civiles aún contabilizan “más de 375 personas detenidas de acuerdo a las diferentes fuentes y conteos”. La protesta, así, confronta directamente el relato de alivio de la presión política y expone el traslado silencioso de presos a otras cárceles del país sin informar a sus familias.

El contraste es brutal: entre discursos de normalización y fotos de celdas vacías, la vigilia frente a la embajada evidencia que, para quienes esperan a un hijo, un padre o una pareja, la transición prometida sigue siendo, sobre todo, una deuda.

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