Exportaciones petroleras de Venezuela alcanzan su nivel más alto en siete años
Exportaciones petroleras de Venezuela alcanzan su nivel más alto en siete años Las exportaciones petroleras venezolanas vuelan; la vida de los venezolanos sigue en tierra. El crudo rompe récords de siete años, pero en los barrios todavía mandan los apagones y los salarios de hambre.
Washington celebra su plan
Desde la Embajada de Estados Unidos en Caracas se vende la historia como un caso de éxito de ingeniería geopolítica. El aumento a 1,25 millones de barriles diarios, “el nivel más alto registrado en los últimos siete años”, es presentado como resultado directo del “plan de tres fases del secretario Rubio y el presidente Trump”. La diplomacia estadounidense insiste en que “la colaboración continua entre las autoridades interinas y los inversores privados impulsa la recuperación económica”.
La narrativa oficial en Washington es clara: se flexibilizan restricciones, se atrae inversión de gigantes como Chevron y Shell, y se estabiliza la producción mientras avanza el proceso político impulsado por Trump para Venezuela.
La oposición aplaude… con reservas
Medios cercanos a la oposición destacan el dato duro: Estados Unidos “registra 1,25 millones de barriles diarios de petróleo en Venezuela y lo atribuye al plan de Trump-Rubio”, subrayando el giro respecto a los años de desplome productivo. También reseñan que las cifras coinciden con reportes internacionales y el aumento de envíos a Estados Unidos, India y Europa.
Pero el contrapunto es inmediato: mientras Washington asegura que las exportaciones alcanzan su nivel más alto en siete años, “en el país persisten una profunda crisis eléctrica con apagones recurrentes y un esquema salarial que mantiene el ingreso mínimo en 130 bolívares desde 2022”. Se habla de racionamientos diarios de entre 4 y 8 horas, que en estados como Zulia o Táchira llegan a 10 o 12 horas.
Bonanza afuera, precariedad adentro
El propio Trump ha presumido que Estados Unidos “ha hecho una fortuna” con el petróleo venezolano y que Venezuela “ha ganado más dinero en los últimos ocho meses que en los últimos 10 años”. Sin embargo, en las calles el salario mínimo sigue congelado y los servicios colapsados.
En resumen: la curva de exportaciones sube, pero la de calidad de vida sigue plana. La gran pregunta política es quién se está quedando con el nuevo boom petrolero.
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