Chile busca restablecer relaciones consulares con Venezuela
Chile busca restablecer relaciones consulares con Venezuela Chile quiere abrir la ventanilla consular con Caracas a toda prisa, pero la llave la tiene Miraflores. Detrás del discurso sobre “prioridad diplomática” late otra urgencia: ejecutar miles de expulsiones de migrantes irregulares atrapadas en el limbo burocrático.
La versión de Santiago: prioridad… con letra chica
Desde La Moneda, el canciller Francisco Pérez Mackenna insiste en que restablecer los servicios consulares es uno de los objetivos centrales del gobierno de José Antonio Kast. Chile “reiteró su interés en restablecer los servicios consulares con Venezuela” y asegura que las gestiones “continúan abiertas”.
El mensaje es claro: la pelota está en la cancha venezolana. El ministro subraya que el avance “depende de la disposición de las autoridades venezolanas” y que “la idea es que esto sea lo antes posible, pero depende también de la voluntad de Venezuela”. Tras un primer diálogo en la CELAC con el canciller Yván Gil, Santiago ya envió una nota diplomática formal para activar el proceso administrativo.
Seguridad vs. derechos: el ángulo incómodo
El gobierno chileno no lo oculta: la reapertura es “esencial” para concretar expulsiones masivas de inmigrantes venezolanos irregulares, una promesa de campaña de Kast. Hay más de 75.000 órdenes de expulsión pendientes, aproximadamente la mitad contra venezolanos. Para Chile, sin consulados no hay coordinación, y sin coordinación no hay vuelos de retorno a Caracas.
El vacío de Caracas y los atrapados en medio
Del lado venezolano, silencio: ninguna de las partes recoge aún una posición pública firme de Miraflores. Lo que sí está claro es quién paga el costo: “cientos de miles de ciudadanos de ambos países” que enfrentan trabas para trámites básicos y asistencia oficial.
La ruptura de vínculos tras las cuestionadas elecciones venezolanas de 2024 —cuando el gobierno de Gabriel Boric denunció irregularidades— llevó a que Caracas retirara su personal diplomático y exigiera la salida de los representantes chilenos. Ahora, Kast busca cerrar el ciclo reabriendo consulados, pero con un giro: más que un puente humanitario, un corredor de deportación.
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