Organizaciones piden iniciar proceso de revocatoria contra el presidente de Ecuador

Organizaciones sociales y ciudadanos en Ecuador presentaron una solicitud formal ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) para iniciar un proceso de revocatoria del mandato del presidente Daniel Noboa. La petición se basa en supuestos incumplimientos de su plan de gobierno.
Organizaciones piden iniciar proceso de revocatoria contra el presidente de Ecuador

Organizaciones piden iniciar proceso de revocatoria contra el presidente de Ecuador Organizar un juicio político en plena crisis económica es, para unos, la única salida democrática; para otros, un salto al vacío que puede incendiar aún más la calle. Ecuador vuelve a jugarse su estabilidad en el tablero de la revocatoria.

La carga contra Noboa

Desde la acera opositora, la narrativa es clara: el presidente Daniel Noboa y la vicepresidenta María José Pinto habrían traicionado su propio plan de gobierno. Un conglomerado de organizaciones sociales, gremiales y ciudadanos se movilizó hasta la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) en Quito para entregar una solicitud jurídica de revocatoria de mandato contra el binomio presidencial.

Bajo la plataforma “Revoca EC”, la iniciativa está encabezada por el líder indígena Leonidas Iza y el abogado Washington Andrade, quienes formalizaron el pedido en medio de consignas como “fuera Noboa, fuera” y pancartas contra la gestión oficial. Reclaman que medidas como el incremento del IVA del 12% al 15% y la eliminación progresiva de subsidios a combustibles rompen las promesas de campaña y han encendido el descontento social.

Procedimiento y pulso institucional

El CNE tiene siete días para notificar al Ejecutivo y otros quince para decidir si entrega los formularios para recolectar firmas a escala nacional, primer filtro para activar un referéndum revocatorio. Los promotores hablan de más de dos millones de rúbricas como meta y anuncian campaña y vigilia permanente.

La mirada oficialista y el riesgo país

Desde sectores cercanos al gobierno, el énfasis no está en las quejas sino en los riesgos: inestabilidad, parálisis económica y una institucionalidad sometida a presión callejera. Señalan que la solicitud fue introducida “a título personal” precisamente porque los colectivos políticos temen impugnaciones y desgaste.

El contraste es nítido: para la oposición, la revocatoria es corrección democrática; para el oficialismo, es dinamita sobre un país ya frágil. El árbitro, por ahora, se llama CNE.

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