BCV establece límite de compra de $1.000 mensuales para personas naturales

El Banco Central de Venezuela (BCV) ha impuesto un nuevo límite para la compra de divisas por parte de personas naturales a través de la banca. Los usuarios ahora solo podrán adquirir un máximo de 1.000 dólares mensuales y 12.000 anuales, una medida que, según economistas, podría impulsar el mercado paralelo.
BCV establece límite de compra de $1.000 mensuales para personas naturales

BCV establece límite de compra de $1.000 mensuales para personas naturales El nuevo tope del Banco Central de Venezuela (BCV) a la compra de divisas pone techo al dólar bancario y abre, otra vez, el piso al mercado paralelo. Entre el recuerdo del viejo Cadivi y la promesa oficial de “orden cambiario”, el país vuelve al laboratorio de los controles.

Qué cambió: la regla dura del BCV

Según la nueva instrucción, las personas naturales solo podrán comprar 1.000 dólares mensuales y 12.000 anuales dentro del sistema financiero formal. La medida restringe las operaciones a través de los mecanismos de intervención cambiaria y fija además un límite de 500 dólares semanales en transacciones electrónicas.

Ya no habrá retiros en efectivo por taquilla: los bancos públicos y privados confirman que los dólares solo se podrán mover vía transferencias internacionales o tarjetas prepagadas electrónicas.

Visión crítica opositora: regreso al pasado

Medios críticos al Gobierno presentan la decisión como un nuevo giro al control cambiario de vieja data, recordando que estas restricciones “se remontan a los controles de cambio establecidos en el año 2003”. Titulares como “BCV impuso nuevo límite de compra de divisas: ahora solo podrás adquirir 1.000 dólares mensuales” subrayan el carácter restrictivo del esquema.

Otra cobertura resalta que los límites se están aplicando sin anuncio oficial del BCV, a partir de reportes de clientes y comunicaciones internas de los bancos, lo que alimenta la percepción de opacidad institucional.

Mercado paralelo vs. banca formal

Economistas consultados por la prensa de oposición advierten que, al poner un techo bajo en la banca, se empuja la demanda hacia el mercado paralelo de divisas, replicando distorsiones ya conocidas en Venezuela. Usuarios, por su parte, comparan el esquema con el antiguo cupo Cadivi, símbolo de burocracia, discrecionalidad y arbitraje cambiario.

Mientras el BCV guarda silencio público, la señal que recibe el mercado es clara: el dólar oficial vuelve a ser racionado y el juego, otra vez, se traslada a la calle.

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