Se declara Estado de Emergencia Nacional en Venezuela tras sismos

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó el Estado de Emergencia Nacional tras dos fuertes terremotos que sacudieron al país. La medida incluye la suspensión de actividades escolares y laborales no esenciales, así como la activación de una estructura cívico-militar para atender la contingencia y mitigar riesgos.
Se declara Estado de Emergencia Nacional en Venezuela tras sismos

Se declara Estado de Emergencia Nacional en Venezuela tras sismos El doble terremoto del 24 de junio sacudió el suelo venezolano y, de paso, el relato político. Mientras el gobierno interino de Delcy Rodríguez presenta el Estado de Emergencia como respuesta ordenada y constitucional, la oposición lo retrata como improvisación en un país ya en ruinas.

El relato oficial: eficiencia cívico-militar

Desde el lado gubernamental, la presidenta encargada reivindica que “estamos declarando el estado de emergencia, tal y como lo contempla nuestra constitución”, insistiendo en la legalidad y el control de la situación. Los medios alineados destacan que Rodríguez “decretó formalmente el Estado de Emergencia Nacional” y activó “una estructura cívico-militar de contingencia” para mitigar riesgos, evacuar estructuras colapsadas y atender prioritariamente a la población.

La narrativa oficial subraya despliegue y orden: sistema de emergencia operativo, protección civil en todo el país, desconexión preventiva del gas en zonas críticas y suspensión del Metro y los ferrocarriles para facilitar rescates. Incluso se resalta la designación de un “experto en atender situaciones de esta naturaleza”, el M/G Juan Ernesto Sulbarán Quintero, como autoridad única del Estado Mayor.

La mirada crítica: pánico, opacidad y precariedad

Los medios opositores describen lo mismo con otro lente. Hablan de un gobierno que “declara emergencia por terremotos, llama a médicos y enfermeras a hospitales” en un contexto de pánico en las principales ciudades. Señalan daños materiales “aún sin cuantificar” tras los sismos de magnitud 7,5 y 7,2 y la ausencia de cifras claras de heridos o fallecidos.

La Patilla recuerda derrumbes en Caracas, fallas de electricidad, agua y gas, suspensión de clases, actividades no esenciales, cierre del Metro, ferrocarriles y del aeropuerto de Maiquetía por “graves daños”. Y en X (Twitter), el opositor Edmundo González resume el clima: “Estructuras caídas. Pánico en las calles. Dos horas después, aún no sabemos si hay víctimas o fallecidos. Y encima, el bloqueo. Los venezolanos de afuera no pueden saber si sus familias están bien”.

Entre la narrativa de control total y la crónica del caos, los venezolanos vuelven a quedar atrapados en la grieta: un país que tiembla por la tierra… y por la política.

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