Fallece Isabel Jara Noda, delegada del gobierno de Canarias en Venezuela
Fallece Isabel Jara Noda, delegada del gobierno de Canarias en Venezuela La muerte de Isabel “Chabela” Jara Noda, delegada del Gobierno de Canarias en Venezuela, condensa en una sola historia el drama humano de los terremotos y la batalla política por el relato de la gestión de la crisis. Entre el luto oficial y las cifras frías, se abre una grieta sobre qué se hizo, cuándo y cómo.
Por un lado, el Gobierno de Canarias se esfuerza en proyectar una imagen de control y acompañamiento. Confirma oficialmente “la muerte de su delegada en Venezuela tras los terremotos” y subraya que el edificio donde vivía en La Guaira “había quedado reducido a escombros” tras el doble sismo de magnitud 7,5 y 7,2. El mensaje institucional combina condolencias y relato de gestión: Consejo de Gobierno extraordinario en Tenerife, coordinación con Exteriores y con la embajada en Caracas, y datos precisos —cuatro españoles fallecidos y 99 aún sin localizar— como prueba de un monitoreo constante de la emergencia.
Los medios críticos, en cambio, ponen el foco en la dimensión humana y en la sensación de orfandad de la diáspora. Subrayan que Jara, “delegada del Gobierno de Canarias en Venezuela y presidenta del Consejo de Residentes Españoles (CRE), es una de las víctimas del doble terremoto” y recuerdan que “permanecía desaparecida desde el derrumbe del edificio” donde residía. Frente al tono aséptico del balance oficial, rescatan sus propias palabras: “Nuestros valores son la capacidad de lucha, constancia y resistencia ante la adversidad” y “estamos al servicio de la ciudadanía canaria presente en Venezuela con honradez, equidad y tolerancia”.
En este contraste, el Ejecutivo presenta cifras, protocolos y aviones militares; la oposición mediática amplifica la pérdida de una figura muy popular en la “octava isla” canaria y el duelo de “sus cuatro hijos a los que tanto querías”, como escribió una exdiputada cercana a Jara. La pregunta que queda flotando es si la respuesta institucional ha estado a la altura de la épica de servicio que ella misma defendía.
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