Polémica por presunta obstaculización a centros de acopio de Vente Venezuela
Polémica por presunta obstaculización a centros de acopio de Vente Venezuela En plena emergencia por los terremotos, en Venezuela la batalla no es solo por entregar agua y pañales, sino por quién se cuelga la medalla. La ayuda humanitaria se volvió un campo de guerra política.
Mientras el gobierno interino de Delcy Rodríguez intenta centralizar toda la asistencia, la oposición denuncia que esa “coordinación” es en realidad un cerrojo partidista. Según un reportaje, la Policía Nacional y Protección Civil intentaron clausurar una jornada de donaciones organizada por Vente Venezuela, alegando que “todas las donaciones debían canalizarse a través del gobierno federal”. La dirigente opositora Heidy Loicett lo resume sin rodeos: “Nos dijeron que no podíamos tener un centro de donaciones… Eso fue persecución política”.
Desde la acera del poder, el mensaje implícito es otro: en un país devastado por dos terremotos y bajo un nuevo mando político, la narrativa oficial necesita mostrar control y eficacia. Las autoridades insisten en que el Estado debe ser el único gran distribuidor, para evitar “caos” y “duplicidades”. Pero esa centralización choca frontalmente con la campaña de la plataforma “Con Venezuela”, que instaló centros de acopio en varios estados.
En Cumaná, la coordinadora regional de Vente, Reina Gedeón, describe “acoso y amedrentamiento” con carros, fotos y videos de los cuerpos de seguridad alrededor del centro de acopio destinado a los damnificados por los sismos. Recalca que el trabajo es “netamente humanitario” y lanza un dardo directo: “No se equivoquen al obstaculizar este trabajo; están totalmente fuera de orden… Aquí estamos a favor de los venezolanos, de nuestros hermanos”.
En teoría, todos dicen ayudar a las víctimas. En la práctica, gobierno y oposición compiten por quién reparte las cajas… y quién se queda con el crédito político en medio de la tragedia.
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